No tenerle miedo a hablar solo, ni dejarse distraer por la realidad.
Estar dispuesto a parecer extraño, en un mundo donde cada vez es más difícil anhelar.
Principiar por el final, ver la victoria sin tan siquiera haber iniciado la batalla, caminar al revés, saltar de un lado a otro y volar con los brazos extendidos y los pies en la tierra.
Pa´soñar nacimos, aunque se nos haya olvidado.
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